Nota · 2 min de lectura
El contexto que convierte un chat en un asistente
Hermes guarda su actividad en Obsidian con un cron diario y relaciones entre notas. Esa memoria me permite retomar temas y trabajar con contexto acumulado de reuniones, tareas y producto.
Recuperar el trabajo de hace meses
Hermes usa Obsidian como memoria persistente. Un cron diario apunta todo lo que ha hecho durante el día y crea relaciones entre las notas. Ese registro le permite recuperar su trabajo anterior y conectar temas de conversaciones distintas. Puedo volver a cualquier asunto que hayamos trabajado sin tener que contárselo otra vez.
Si hablo con un lead en marzo, quiero poder preguntarle a Hermes en junio por qué no compró y qué pasó en la reunión. Un cron recoge las transcripciones; el CRM y la investigación del lead aportan el resto del contexto. Eso también sirve para preparar nuevas reuniones y adaptar mensajes de outbound.
Uso el mismo asistente para revisar las tareas e ideas que apunto en Notion y decidir con qué seguir. Ahora también tiene acceso de solo lectura a algunas tablas de Invisor y consulta las estadísticas de Instagram y TikTok.
Usar ese contexto para decidir
Su informe semanal encontró que los usuarios se atascaban después de redactar su estrategia. Se iban sin analizar un inmueble; algunos activaban un plan sin haber probado el análisis.
Cambié esa parte del onboarding. Antes se habían hecho dos análisis en total desde el lanzamiento del PLG. Después, siete en un día, con las mismas visitas y logins.
La utilidad del asistente depende de qué información puede recuperar y relacionar. Las transcripciones le permiten recordar reuniones; las tareas, ayudarme a priorizar; los datos de uso, señalar problemas de producto. Gestionar ese contexto amplía el trabajo que puedo delegarle y reduce lo que tengo que reconstruir manualmente en cada conversación.